¿AMAR - ENFERMEDAD ? Te amo con todo mi corazón – Sin ti me muero – Toda mi vida eres tu –Eres lo mejor de mi – Sin ti mi vida no tiene sentido – Me haces falta para respirar. ¿ Te suenan familiares estas frases? ¿Las has pensado? ¿Las has dicho? ¿Las has sentido desde el fondo de tu corazón? Desde pequeñas al escuchar esos maravillosos cuentos de hadas donde siempre la princesa busca al príncipe perfecto para lograr su propia felicidad aprendemos a buscar el amor en otra persona y a idealizar a la persona que en algún momento nos hará inmensamente felices y nos dará todo aquello que soñamos tener y después con el ejemplo de nuestros padres, de los tíos, nuestros abuelos, vecinos etc. Vamos teniendo una idea errónea de los que son las relaciones de pareja, por lo general poco estables, poco cariñosas, llenas de control y de culpa, tal vez violencia y amargura.. Luego crecemos y por fin llega ese día tan esperado por nosotras de encontrar a nuestro propio “príncipe azul” ¿ y que sucede? nos desvivimos por atenderlo, por cuidarlo, por apapacharlo, por cocinarle y por controlarlo ,es decir seguimos los mismos patrones de conducta aprendida en los cuentos en la casa, con la familia y en el medio ambiente que nos rodea. Mal acostumbramos a nuestra pareja a que dependa de nosotras que somos las mejores, las más perfectas, las idóneas para ellos. A la par sentimos que sin ese hombre: nuestra pareja; no podríamos vivir. Nos olvidamos de nuestra persona, de nuestros sueños e ilusiones para dar todo lo que tenemos o incluso lo que no tenemos al “hombre de nuestra vida “con tal que nunca nos abandone. Hasta que un día el empieza a tratarnos mal, se harta del control, se amarga con tanta dulzura y no sabemos que pasa si siempre hemos sido tan buenas tan perfectas tan...todo. En su libro “Las mujeres que aman demasiado ” Robin Norwood nos dice que : - Cuando estar enamorada significa sufrir, estamos amando demasiado. - Cuando la mayoría de nuestras conversaciones son acerca de él , de sus problemas, sus ideas, sus sentimientos y cuando casi todas nuestras frases comienzan con “el..” estamos amando demasiado. - Cuando disculpamos su mal humor, su mal carácter, su indiferencia o sus desaires como problemas debidos a una niñez infeliz y tratamos de convertirnos en su psicoterapeuta , estamos amando demasiado. - Cuando no nos gustan muchas de sus conductas valores y características básicas, pero las soportamos con la idea de que, si tan solo fuéramos lo suficientemente atractivas y cariñosas, el querría cambiar por nosotras, estamos amando demasiado. - Cuando nuestra relación perjudica nuestro bienestar emocional e incluso, quizá, nuestra salud e integridad física, sin duda estamos amando demasiado.
Las Mujeres Que Aman Demasiado
Robin Norwood




